Sin duda la producción de drogas se ha convertido en toda una industria que genera ganancias estratosféricas y por su poderío, sacar ese dinero del mundo de las finanzas de cualquier país, involucrado, pueden poner a temblar su economía: es el azote de los gobiernos, que como el de México, sirven de puente al mayor mercado del mundo; genera además, una enorme violencia por la disputa territorial de las carteles, pero quizá, un punto de vista poco abordado por los investigadores es la contaminación de aire, agua y suelo que genera el consumo, siembra y producción de las drogas. Poco se sabe del impacto de todo ese inmenso tráfico ilícito de químicos y residuos que sin duda se eliminan de manera furtiva y que va a dar al aire suelo y agua de uso doméstico; asimismo las devastaciones de inmensas porciones de selva que se destruyen para sembrar cultivos ilícitos; Imagine la destrucción de los hábitats de cientos de especies y el menoscabo de la biodiversidad , si para obtener una tonelada de coca significa destruir entre 4 y 6 de bosque; siendo las más afectadas sin duda, las selvas de América del Sur; Bolivia, Perú y Colombia. Tan solo en este último país, según datos de la oficina de drogas de la ONU, se siembran más de 200 mil hectáreas de coca. Imagine la cantidad de pesticidas y químicos que se utilizan en todas las etapas de la producción de la cocaína y la heroína. En la mayoría de los casos los campesinos son obligados a sembrar coca y amapola con la consabida pérdida de su identidad cultural.
La variedad de químicos en la producción de drogas.
De acuerdo con datos de la Dirección de Estupefacientes de Colombia, para procesar un kilo de cocaína se vierten al suelo 1.9 litros de ácido sulfúrico. Mas de 1.25 litros de amoniaco, 193 litros de aguas residuales tóxicas y 625 kilogramos de residuos vegetales procesados con químicos. Además de otras sustancias que se venden de manera legal como bicarbonato de sodio, cloruro de calcio, sosa caustica y gasolina. Algunos restos se filtran al manto acuífero y otros son arrastrados por las lluvias hacia fuentes de agua superficial que, si bien las concentraciones son bajas, a largo plazo, por su prolongada exposición, son en extremo dañinas para el ambiente y la biodiversidad.
Hoy en día se siembran en México, solo de amapola, según datos la oficina de drogas de ONU, 22000 hectáreas pues la hoja de coca no crece en suelo mexicano, lo que nos coloca como el tercer productor del mundo. Pero hay ya, una reducción comparando con 2018 que había 28000; pero eso es solo la primera etapa, pues para producir la sustancia activa que es la heroína, se necesitan una amplia gana de químicos como el ácido acético, acetona, cloroformo, ácido sulfúrico triclorato de fósforo y otros que se comercian de manera ilícita. Igualmente hay en la producción de las anfetaminas, la gama de químicos utilizados para la droga base es enorme; pero de ahí viene el refinamiento donde se utilizan otra serie de sustancias y aun otra para el corte y luego en la etapa de consumo en que la contaminación es aún más dañina pues los desechos van al aire; a la basura donde se acumulan cientos de miles de jeringas y cucharillas, focos y demás artificios que utilizan los drogadictos para viajar al ese oscuro mundo de fantasía en que lo sumergen las drogas. De ahí con las lluvias se convierten en lixiviados o escurrimientos de basuras que las llevan al agua junto con los restos de las metanfetaminas que van a dar al resumidero de las cocinas domésticas. Ya se han hecho estudios en ciertos ríos y han encontrado disueltos en agua de algunos que proveen el consumo humano, restos de heroína, y otros opiáceos como codeína, metadona, oxicodona, morfina y más.
La crisis de adicción a los opiáceos, producto de la corrupción del sistema médico de EEUU
De mi reciente viaje a San Diego, rescato escenarios nunca vistos en una ciudad de tan alto perfil económico. Es la cantidad de menesterosos que vagan por el centro de la ciudad. Viven debajo de los puentes; deambulan como espectros por las lucidas calles pidiendo limosna. Otros sobreviven de la ayuda que les brinda el gobierno y que invierten en drogas. Algunos habitan en casas de campaña; pero se niegan a ir a los albergues pues ahí tienen que vivir de manera ordenada; me advierte el chofer de Uber que me traslada de la frontera al hotel. En mi travesía pude observar una especie de campamentos donde se hacinan a consumir una diversidad de drogas que se consiguen de manera ilícita, muchas veces del lado mexicano. Sobre este tema un oficial de protección de una terminal de cruceros en Ensenada me confió haber conjurado un conflicto entre dos pasajeras ebrias que peleaban por un caja de medicamentos controlados en la escala del crucero:
-Venían de Tijuana, de la franja fronteriza, donde hay cientos de farmacias que venden sin receta cualquier medicamento controlado y como ese caso hay muchos que no se detectan ya que algunos pasajeros que vienen en los cruceros, durante esa corta estadía viajan, según de paseo a esa ciudad; pero en realidad vienen por los medicamentos controlados.
Y es que la adicción a los opiáceos que son 50 veces más potentes que la heroína y cien veces mas poderoso que la morfina; fue el resultado de una práctica corrupta del sistema de salud de EEUU, pues los grandes laboratorios y farmacéuticas pagaron a los legisladores verdaderas fortunas para cambiar la ley que autorizaba la prescripción de fentanilo disuelto en opiáceos. Solo les basto modificar un párrafo que señalaba que se autorizaba la prescripción solo para enfermos terminales de cáncer para hundir a la juventud norteamericana en la más perniciosa adicción desde al fin de la guerra de Vietnam. Se argumentaba que había una epidemia de dolores musculares principalmente en la clase obrera que se había infringido dolorosas lesiones por su duro trabajo La ley pasó a autorizar su prescripción para cualquier dolor fuerte. Aunado al cambio legislativo, la estrategia se complementó con el pago de miles dólares, asistencia a congresos, viajes a lugares paradisiacos a miles de médicos corruptos, para que recetaran opiáceos sin control: el resultado está ahí para la historia. En su modalidad recetada, al medicamento se le conoce como: Actiq, Duragestic y sublimaze; pero en las calles tiene nombres clave en el lenguaje de los drogadictos: Apache, Dance Fever, Friend, Goodfellas, Jackpot Murder 8, Tango y Cash. Mueren al año más de 80 000 mil personas por sobredosis de estas drogas que se fabrican de manera clandestina, pues la cantidad que incluyen cada pastilla. Es infinitamente pequeña pero con eso basta. Se administra en forma de parches, o sublingual, rectal intravenoso, oral. Pero la gran pregunta queda ahí ¿ Cómo combatir ese dragón de mil cabezas? Y otra igual de grave ¿ A dónde van a parar los restos de estos medicamentos cuando son desechados después de su utilización?.
Hachis, la pasta que alimenta a los campesinos marroquíes
Pero en mundo de las drogas tiene varias caras. Otro el rostro “bondadoso” pues este oscuro negocio, alimenta comunidades enteras sumidas en la pobreza ¿Qué es Jamaica sin la mariguana? Las comunidades pobre de Afganistán, primer productor mundial con el 84%, sin la goma del opio. O los campesinos marroquíes sin el hachís. Mire en 2018 estuve en Marruecos, en el puerto de Tánger, para ser más preciso, una de sus ciudades principales, es un amalgama que une oriente y occidente; es de orden multicultural y en su devenir hace esfuerzos por borrar la imagen oscura del terrorismo. Su vida económica la lleva a remolque el puerto de Tánger Med que nace a 45 kilómetros en cuyas aguas azul profundo se ven transitando enormes buques que acumulan más de tres millones de contenedores al año. Es la casa alterna de la Maersk Line la línea naviera más poderosa del mundo donde han incautado toneladas de hachís que busca a las golosas bocas de los europeos que acuden a caminar por las serpenteantes callejuelas en busca de sumergirse en el andén sin salida de las drogas que vienen a comprar de manera abierta bajo el disfraz de turistas. Es una pasta oscura que en España se conoce como “chocolote” . Y yo lo viví en esos pasajes cuando al caminar me tope de frente en esos andurriales con un hombre de larga túnica que con gesto amable me ofreció -¿Quieres?- me dijo abiertamente, mientras mostraba un trozo de aquella pasta- Quita el cansancio-me dijo-
Marruecos es el principal productor de hachís del mundo y el puerto Tánger Med, es un punto de enorme transbordo. En las montañas los campesinos que sobreviven entre la tolerancia y la represión. Se disputan con violencia: precios, territorios y comercios del Kif como se conoce a la planta de la marihuana. Por las noches resuena como si fuese un antiguo ritual de las tribus africanas los tambores de cuero que a golpe de madero procesan el hachís, EL enorme porcentaje de la gente de las montañas sobreviven con el tráfico ilícito de las drogas. Se debaten entre morir de hambre o ser perseguidos por la ley, como Sinaloa y Guerrero en México. También en Marruecos los campesinos han cambiado el giro de sus fértiles tierras por la siembra del Canabis. Con ese cultivo se mantiene parte de un país que muestra sus asimetrías y desigualdad.
Sin duda la contaminación es un ángulo de las drogas merece un enfoque científico, pues el análisis requiere la utilización de complejas metodologías pero hay evidencias en estudios de ríos de China donde se encuentran ya flotando minúsculas partículas de cocaína no alcanzan a esnifar los adictos. En ciudades de nuestro país no se encontraron datos. Pero la contaminación por la producción y siembra de drogas ilícitas tiene un impacto en la salud pues se ha encontrado residuos en aguas está estrechamente relacionada con el consumo humano ; sus propiedades psicoactivas y actividad biológica sugieren posibles efectos adversos en organismos no objetivo, como la biota acuática .Ya se han encontrado residuos de cocaína en aguas superficiales también en lagos ¿Cómo andaremos en México si los estudios son vagos? ¿ alguna vez se habrá analizado la calidad del aire de New York o los Ángeles con respecto a este fenómeno?
Categorías:Uncategorized

