
Es inocultable ya la crisis de Pemex que amenaza con un colpaso y descarrilar la economía de regiones enteras del México menos favorecido; de hecho es uno de los grandes problemas que pueden definirse dentro de la agenda del gobierno como de seguridad nacional. Demanda pronta solución en aras de recuperar la estabilidad de lugares donde hoy se enseñorea la violencia como ciudad del Carmen Campeche y Villahermosa Tabasco. Esta caida, la peor que la vilipendiada empresa ha sufrido en 47 años, no es mas que el resultado de vivir décadas del embate de la clase política que la ha manejado con una perspectiva más oscura que las nubes de un vendabal del cual hoy caen rayos y centellas sobre regiones enteras que antes vivieron el auge: Se acabó el combustible de la nave que movía su economía impulsada por un raudo motor: hoy aquellos prósperos lugares cabalgan sobre un viejo jamelgo que lleva en sus alforjas el desencanto y la desesperación por depender exclusivamente del petróleo y de su larga cadena de proveedores entre los que se cuentan: barcos, plataformas marinas, servicios conexos como vivienda, hoteles y comida, que hoy forman una larga cola de acreedores a punto de irse a la quiebra.
¿De qué tamaño es actualmente la deuda de la petrolera nacional? Monumental —me decía la semana pasada uno de los armadores radicado en ciudad del Carmen Campeche— pero es inexplicable el adeudo que se complicó con la desaparición del dinero para el pago de los servicios prestados. Cuando la Secretaría de Hacienda autoriza la contratación de un barco o equipo marino, separa del presupuesto el pago a los proveedores de esos equipos que es etiquetado y ese dinero se vuelve intocable pues está comprometido, así que presumimos que el dinero destinado al pago de nuestros servicios, algún funcionario irresposable lo desvió para otros fines; pero eso no es lo grave, lo mas delicado es que no se nos permite facturar. Tenemos una año de servicios no facturados que si se sumaran al actual formarían una monto impagable a corto plazo: pero la gran pregunta está ahí ¿adónde se fue el dinero que estaba etiquetado para estos pagos? ese es el gran misterio. Vamos rumbo a la quiebra de manera inexorable. Ningun banco nos presta fondos a nadie. Carecemos de respaldo de facturas por cobrar. Sobrevivimos con las reservas»
La exacción de sus dividendos
Esta visión tan turbia como el color del petróleo, fue nublando el futuro de la empresa que se tasó como la caja chica del gobierno, la cual mediante la exacción de sus dividendos completaba el presupuesto. No quedaba en caja nada para crecer, innovar, invertir ni reponer las reservas petroleras que fueron cayendo a su nivel mas bajo en 47 años. Segun la Agencia Internacional de Energía para 2030 Pemex necesitará importar 500 mil barriles diarios para cubrir la producción nacional. La falta de inversión fue semejante a ir poniendo los clavos a un ataud de un muerto insepulto.Pero el cuadro lo completaba la enorme corrupción de los empleados de confianza amafiados con el del sindicalismo rapaz y en últimas fechas el despojo de su producción por esas bandas de ladrones de hidrocarburos llamados «huachicoleros» que han logrando llevar al desplome de la empresa paraestatal a un rango histórico: es la única empresa petrolera del mundo que pierde dinero:
Datos históricos marcan la ruta que fue tomado Pemex desde el acto expropiatorio a las compañías extranjeras de Lázaro Cárdenas Ya en plena marcha de Petróleos Mexicanos, el sindicato inició el cobro de facturas. De entrada, la empresa recién creada era un desastre pues todos los superintendentes eran de extracción sindical. Mientras que por otro lado las refinerías se poblaron de burocracia. La de Ciudad Madero que era manejada por 4 ingenieros de pronto vio llegar a 138, mientras el sindicato integraba miles de obreros todas las áreas operativas. A tal grado llegaron que Lázaro Cárdenas promovió diversos recortes. Tan solo entre 1939 y 1940 se corrieron a casi 2000 trabajadores que ya inundaban la empresa petrolera. Se veía venir lo que al cabo del tempo sería un monstruo de 128 000 trabajadores que iría acumulando un enorme pasivo que en parte tuvo que absorber la Secretaría de Hacienda por la irresponsabilidad de los mandatarios en turno. La bonanza era tal que la empresa asumió la total responsabilidad del fondo de jubilaciones e indemnizaciones: nunca hizo participe de tal compromiso a sus trabajadores.
Entre los prevaricadores que han lucrado con Pemex, también se cuenta al expresidente Miguel Alemán ya que según los avalúos hechos por técnicos mexicanos los bienes expropiados por Lázaro Cárdenas, que se consideraban herrumbrosa chatarra, no valían más de 50 millones de dólares, pero las empresas expropiadas reclamaban 450. El conflicto se fue a tiempos de alemán y México llegó un ˝arreglo amistoso ˝ operado por el exdirector Antonio J. Bermúdez. En 1947 pactó el pago a la compañía el Águila y sus subsidiarias mediante un acuerdo de indemnización en anualidades de 130 millones de dólares entre intereses y capital el cual terminaría en 1962. Se dice que uno de los más favorecidos fue su clan de incondicionales que al saber del arreglo compraron por anticipado acciones de compañías como El Águila enriqueciéndose de manera brutal. Don Jesús Silva Herzog uno de los acérrimos críticos del acuerdo señaló: “La historia será muy severa con quienes celebraron este convenio contrario a los intereses de la Nación”
El proyecto Cantarell, entre el desorden y la locura.
Así se fue llevando a Pemex por un camino fatal que se acabó de pavimentar con la llegada de la Quina quien al paso de los años y después de haber acumulado un enorme poder se convirtió en un estorbo para las huestes neoliberales que derrumbaron sus sueños caciquiles de grandeza en una celda acusado de acopio de armas y otros delitos más. Aquel enero de 1989 inició otra larga noche de la industria petrolera a la que nadie quiso ver como lo que debió ser en nuestra historia: un real Empresa Productiva del Estado: solo hubo simulaciones y grandes negocios que tuvieron su máxima expresión entre 1996 y 1999, cuando Pemex veía caer sus yacimientos más prolíferos y para reactivar la producción pidió a Estados Unidos un préstamo de 5000 millones de dólares para revivir sus agotados campos con una planta de nitrógeno. En 17 años se habían producido más de 6000 millones de barriles de petróleo, pero quedaban aun 11,500 según datos de la Asociación de Ingenieros petroleros (AIPM). Había que incrementar las reservas probadas, duplicar la producción, darle uso al gas asociado y reforzar las instalaciones Este préstamo financiaría la nueva estrategia de producción del viejo campo petrolero, cuyo diseño estaría a cargo de la empresa Bechtel que daría un nuevo aliento; pero no fue suficiente: fue una época en que se convirtió la pequeña isla en una Torre de Babel: entre sus estrechas calles circulaban técnicos de todo el mundo como abejas volando sobre miel. Pero en el fondo nadie pensaba la encrucijada que significaría algún día el fin de aquellos yacimientos hoy en declive y menos el escrituraron un futuro a las viejas zonas petroleras una vez que se concluyera con la explotación petrolera que creían sería infinita. Quedaron como viejos fantasmas al estilo de los pueblos mineros del viejo oeste norteamericano al acabar el auge del oro en California.

El desastre viejas zonas petroleras, hoy abandonadas
Sin embargo, el costo social del abandono a las zonas petroleras sería enorme. El norte de Veracruz, en la franja que va desde Tampico hasta Poza Rica, a la ausencia del gobierno se suma ya la de Pemex y la cada vez más sólida presencia del crimen organizado. De los viejos campos que delineaban la vieja Faja de Oro o el Ridge como le decían los norteamericanos a las economías que se desarrollan en las orillas de las montañas y cerros, solo quedan sepultados viejos tubos que son saqueados por los pobladores para venta como fierro viejo, aun gotean como restos de una botella vacía. Nunca se fue planificando una transición al estilo de los países árabes, cuyos ingresos petroleros hoy solo significan el 5% del su presupuesto. La política extractiva dejaba cuantiosos ingresos de los que regaba un poco a las ciudades, que al irse Pemex y perder los escasos apoyos que brindaba a los ayuntamientos. lugares que llevan el nombre de los viejos pozos saqueados por las compañías extranjeras como Cerro Azul, Potrero del llano, Naranjos y más yacen hoy el olvido. Por ahí, en los archivos de Pemex aun yace guardado otro de los viejos sueños petroleros, el Paleocanal de Chicontepec: «mire— me dijo en una ocasión el exdirector Jorge Díaz Serrano una vez excarcelado en una entrevista— esta es la salvación de Pemex, son 11500 localizaciones de pozos petroleros más de 10000 millones de barriles» Lo que no decía es que no hay tecnología que los pueda explotar dada la naturaleza porosa del suelo veracruzano.
La dificil reconversión de Ciudad del Carmen al turismo
Pero además, a sus de por sí graves problemas, a Ciudad del Carmen se sumaría otro mal: una rampante gentrificación al haberse adecuado la pequeña isla a las demandas de una empresa boyante que sacaba de lecho marino más de tres millones de barriles de petróleo diarios a precios que a veces rebasaban los cien dólares: las blancas y modestas casas de una planta de los isleños se convirtieron en hosterias y restaurantes; los espacios urbanos en edificios de empresas perforadoras. Toda apuntaba a servir a un solo lugar: Pemex y sus proveedores. Parecía correr de norte a sur y de este a oeste una borrasca que llevaba consigo el eco de una solo palabra ¡Petróleo! Se pusieron todos los huevos en esa canasta, lo que provocaría además el encarecimiento de la vida: cada metro cedido a las compañías para sus instalaciones trasfiguró su paísaje de tipico pueblo costeño a un perfil industrial poco atractivo: la reconversión hacia el sector turismo se ve compleja.
Hoy, por las viejas y pedregosas calles donde un día transitaran los triciclos que solían mover familias enteras, se viven embotellamientos cotidianos, aun circulan cientos de camiones y vehículos vinculados a la actividad petrolera ¿Qué tipo de ciudad se le heredará a las generaciones futuras? Lejos quedaron los tiempos de la Ocean Garden, la comercializadora de productos del mar que generaba enormes dividendos a las arcas nacionales. Solo se le recuerda cuando los autos pasan por el monumento de un gran camarón que adorna una glorieta. Se perdió en el tiempo la promesa de que en Laguna Azul crecería un puerto especializado de formas geométricas, un entramado de dársenas donde se fundaría uno de los clústeres pesqueros más grandes de América Latina, dotados de todos los servicios: fue substituido por todo un aparato para explotar el último de los super yacimientos gigantes, solo comparado con los de los países árabes. Se les cambio el sueño del oro rosado por el del oro negro. Solo quedan para recuerdo aún varados en su playa, los buques de la corrupción desluciendo el paisaje con la huella de Amado Yáñez y la compañía Oceanografía, remembrado los viejos negocios que desde el presidente Miguel Alemán se pueden hacer al amparo del poder presidencial. Una estela que quedará como una de las páginas más negras de la historia de México.
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