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Al asalto a los fondos marinos, la ruptura del derecho internacional. 

El mundo de los grandes negocios se interna ya a profundidades inéditas en el océano en busca de los tesoros mejor guardados de la naturaleza: los metales raros que hoy son más preciados que el oro que lucen en las muñecas los políticos que pergeñan la sostenibilidad como el ya famoso Partido Verde Ecologista de México; mas valiosos incluso que los relojes de oro de algunos senadores de las diversas comisiones ambientales: los nódulos con forma de pequeñas rocas, del tamaño de una papa, ricos en metales como el cobalto, níquel, cobre y manganeso, que se encuentran dispersos sobre el fondo marino a grandes profundidades. Estos nódulos se han formado durante millones de años a través de la precipitación lenta de minerales alrededor de un núcleo central, y representan una de las mayores reservas minerales no explotadas del planeta. Su interés radica en que concentran elementos críticos para la fabricación de baterías, tecnología renovable y dispositivos electrónicos; pero hay un rasgo oculto: aunque las convenciones internacionales lo prohíben, se pueden utilizar para desarrollar tecnología bélica. 

Pero la ruta inexorable de la industria minera ha sido detenida por la Autoridad de los fondos Marinos que declaró en 2019 una moratoria; la presión de las organizaciones no gubernamentales (ONG) que agrupan científicos, activistas y sociedad civil que pugnan por las causas ambientales, han advertido que no se debe sobrepasar este límite, pues el océano como lo conocemos no volvería a ser igual. La moratoria indefinida en 2019 la habían firmado 3 países. Hoy en 2025 ya son 38 países que se han se ha pronunciado por una moratoria indefinida; algunos declaran incluso que se debe prohibir este negocio depredador: 

En México, pese al peligro al atún, silencio; pero prohibición explícita en la ley. 

Sin embargo, dentro de México, aunque el país no ha entrado al debate dentro de Autoridad de los Fondos Marinos (ISA, por sus siglas en inglés), México ha adoptado una postura cautelosa y preventiva, siguiendo recomendaciones de organismos internacionales para priorizar la protección de la biodiversidad marina y los intereses nacionales. Hasta la fecha, el País no ha otorgado concesiones para la explotación comercial de minería submarina en sus aguas territoriales. Pese a que el país cuenta con una extensa zona económica exclusiva y potenciales recursos minerales en el fondo marino, la legislación vigente prohíbe expresamente la minería submarina comercial desde la reforma de la Ley Minera en 2022, pero no se cuente entre los países que han firmado la moratoria indefinida o prohibición. Es mas todavía en 2023 se encontraba fondeado frente a Manzanillo Colima un buque explorador de una empresa minera en espera de que ISA levante la moratoria e inicie esta la depredación de los fondos marinos. 

Pero ¿cuál debiera ser nuestra mayor preocupación en estos momentos que el multilateralismo está en crisis y empresas como las mineras y petroleras se imponen en temas como el plástico y la minería submarina? pues que la primera parcela a explotar sería la zona Clarión-Clipperton, de alto valor económico para la industria pesquera nacional donde se pesca el 30% del atún mexicano y otras especies y además se pretende utilizar a los puertos mexicanos como base logística para la operación de esta industria vetada por muchas instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial.  Incluso las desarrolladoras de autos eléctricos han manifestado que no utilizarán metales provenientes de estas operaciones la producción de los nuevos vehículos. Muchos activistas creen que el único camino que en realidad importa pese a que los fondos marinos deben ser explotados con fines pacíficos, son las armas de destrucción masiva o  otros elementos de la industria bélica que tanto interesa a Donald Trump. 

La canadiense TMC, pretende violar el derecho internacional con apoyo de Trump.  

Pese al consenso de los países preocupados por la conservación ambiental, la minera canadiense The Metals Company (TMC), ha declarado que iniciará operaciones a mas tardar el año entrante y quizá en diciembre de este 2025.  Para sortear la Autoridad de los Fondos Marinos radicó su empresa en Estados Unidos y aprovechando que este país no ha ratificado la Convención sobre el derecho del mar ( Convemar) y la política negacionista de Donald Trump ha solicitado el permiso para explotar la primera zona en aguas internacionales, jurisdicción exclusiva de la Organización de las Naciones Unidas y cree que pese a la oposición de la comunidad internacional, el interés económico prevalecerá ya que Estados Unidos es el socio comercial mas importantes de muchos países y dijo que los mismos que hoy se oponen al desarrollo de la energía nuclear hoy se oponen a la minería submarina y terminamos quemando millones de toneladas de energía fósil que ha provocado el cambio climático» 

Del porqué no se debe incursionar en este negocio depredador

La minería submarina en aguas profundas se basa en métodos altamente mecanizados y destructivos a gran escala, diseñados para operar en condiciones extremas del fondo marino, a profundidades que pueden superar los 4,000 metros. El método principal consiste en el uso de enormes máquinas similares   a tanques de guerra, equipadas con sistemas de aspiración o succión y herramientas cortadoras. Estas máquinas descienden desde barcos nodriza en la superficie y, una vez en el lecho marino, se desplazan sobre los depósitos de nódulos polimetálicos—rocas ricas en metales críticos como cobalto, níquel, cobre y manganeso—para recolectarlos de forma masiva. El proceso implica aspirar literalmente el sustrato marino: los mecanismos de succión arrastran los nódulos, pero también absorben sedimentos, organismos y hábitats que se encuentran en el fondo, alterando ecosistemas que han tardado millones de años en formarse. La operación no solo afecta la superficie del sustrato, sino que también genera una estela de sedimento en suspensión que puede desplazarse a grandes distancias, impactando la vida marina circundante. Los restos y desechos generados suelen ser devueltos al agua, lo que altera la calidad del agua y puede afectar cadenas tróficas enteras.

El control y monitoreo de estas actividades representa uno de los mayores desafíos: debido a la profundidad y a las condiciones extremas —presión intensa, oscuridad absoluta, temperaturas bajas—, resulta casi imposible vigilar de manera efectiva los impactos, la legalidad de las operaciones o el alcance de los daños ecológicos. Por ello, muchas voces argumentan que, si ni siquiera se logra controlar la pesca ilegal en aguas superficiales, mucho menos se podrá regular un proceso industrial tan invasivo a tales profundidades.

De entrar en esta peligrosa senda, según estudios especializados peligran Tiburón y pez espada: Depredadores tope que acumulan contaminantes a lo largo de la cadena alimenticia. Atún rojo y otros grandes pelágicos con alto valor comercial y muy consumidos en mercados internacionales. A la vez peces de fondo como la merluza y el bacalao se verían directamente afectados por la destrucción física del sustrato. Moluscos bivalvos: Por su capacidad de filtrar agua y acumular metales pesados. Otros como el camarón, langosta, merluza, jurel y la democrática sardina también entran el espectro de riesgo en la cadena alimenticia humana. 

La postura de las organizaciones no gubernamentales 

El principal opositor a estas actividades es Deep Sea Conservation Coalition (DSCC) que ha promovido seminarios y conferencias de prensa ante los medios internacionales con expertos que demandan de 10 a 15 años mas de investigación;  antes de cualquier incursión en la minería submarina mediante un Código Minero; pero además han pedido a la secretaria general de ISA, Leticia Reis de Karvalho, que envíe   una advertencia  a las mineras de que cualquier intento unilateral  estaría violando el derecho internacional.  

Ante   la duda del porqué solo 38 naciones se han pronunciado por la negativa consulté a  Valérie de Baecque , consultora de prensa de DSCC quien me puso en contacto con los expertos de este organismo que señalan en exclusiva:   «En 2022, ningún país apoyaba una moratoria o una pausa cautelar. En tan solo 3 años, esa cifra ha ascendido a 38 y sigue creciendo. Muchos países apenas están comenzando a comprender la minería de aguas profundas, sus implicaciones ambientales y las ramificaciones legales. Si se permite que la industria continúe. A medida que más países conozcan lo destructiva que es esta industria y lo que significa para nuestro océano, esperamos que muchos más se unan a la diversa coalición de países, empresas, bancos, aseguradoras, pescadores, líderes de derechos humanos y ciudadanos de todo el mundo que se oponen a la industria» 

También se cuestionó cual ha sido la postura de la Unión Europea al respecto: La postura de Europa sobre el código de minería de aguas profundas: Esta varía entre la UE y sus 27 Estados miembros. Algunos Estados consideran la adopción de un código de minería como el inicio de la minería, mientras que otros creen que es necesario para detener la minería unilateral. El DSCC se mantiene firme en que si se adopta un Código de Minería en la ISA, la explotación comercial de las profundidades marinas puede comenzar, con pocos recursos legales para detenerla (es decir, no se le da una licencia de conducir a alguien que no se quiere que conduzca).

Solo podemos agregar que los científicos que se oponen a esta industria señalan que hoy en día se carece de información suficiente para dar su aval a esta práctica depredadora del océano. Se debe tomar el tiempo necesario para culminar estudios; Pero por desgracia muchas de estas iniciativas también obedecen a que no se ha adoptado dentro del marco de la Autoridad de los Fondos Marinos (ISA) una política ambiental general. Muchos de los intentos han sido bloqueados por 15 países poderosos entre los que se cuentan China, Japón, Rusia, Francia Reino Unido, Corea del Sur y otros que quieren mantener su competitividad tecnológica, e intereses económicos que van desde la pesca hasta otras prácticas depredadoras del mar.  

Entre el 21 y 25 de julio de este 2025, en su sede de Jamaica, la Autoridad de los Fondos marinos siguió debatiendo sobre el Código de Minería submarina y terminó con una conclusión contundente: “Los fondos marinos profundos necesitan normas y regulaciones, pero también liderazgo, solidaridad y ciencia”, declaró la secretaria general de la ISA, Leticia Carvalho. “Gracias a estos logros, estamos construyendo instituciones duraderas y abriendo camino a soluciones que han permanecido inalcanzables durante años”.

Sin embargo, México debería tener una posición mas crítica y activa, dado que peligra la industria pesquera del Océano Pacífico, pero dadas sus circunstancias y que el principal promotor es Estados Unidos, en estos momentos un pronunciamiento en contra seria contrariar a Trump. Se acerca el día que veremos romper uno de los tenues límites de la naturaleza que pondrá en serio riesgo al Planeta. La falta de una postura clara, solo incrementa la incertidumbre  

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