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El buque escuela Náuticas México II, una nueva oportunidad para la construcción naval 

Hay en marcha dentro de la Secretaría de Marina un nuevo juego para que apartemos la mente del odioso  tema del Huachicol Fiscal, término que se ha acuñado para llamar así al contrabando de hidrocarburos: Se ha esparcido la idea de que México está trabajando con arquitectos  internacionales y algunos brillantes cerebros que pueblan el universo de la así llamada  Universidad Marítima y Portuaria de México (UMPM), en el diseño   un nuevo buque escuela para formar marinos que tripulen una inexistente flota mercante internacional que no pasa de los pequeños buques en tráfico doméstico que sufren hoy el impago de Pemex en la Sonda de Campeche. Según su rector, el capitán Mauricio Cruz, se destinarán nada más ni nada menos que la friolera de 150 millones de dólares para el magno proyecto que está en periodo de consultas con los astilleros del mundo para suplir al extinto Náuticas México I Vendido a una naviera comercial como chatarra en 2004 por la égida panista.   

Pero ahí le va lo mejor, el nuevo buque será una variante del juego de los Transformers. ¿Se acuerda usted de esa serie de televisión de la que se han filmado varias películas de ciencia ficción; pues ahora imagíneselo en otra dimensión? Si vimos un automóvil convertirse en robot asesino y luego en un animal y luego en vehículo, ahora verá un buque convertirse en escuela, luego en hospital, auxiliar en desastres y por último en transporte de carga de 700 infames contenedores. Capaz de soportar con todo confort la vida cotidiana y las tareas de enseñanza marinera de 200 alumnos, 20 instructores y 56 tripulantes. 276 personas conviviendo al solaz ritmo de las olas en un espacio de 156 metros de longitud que los marinos llamamos eslora y 21 de ancho o manga. No me imagino el caos a la hora de la comida ni a lo hora del baño, maestros y alumnos cuidándose de no tirar el jabón al piso los estudiantes pegados a los mamparos; y en caso de un siniestro ¿cuántos botes salvavidas tendrá?  

Me alegro de que en este proceso de decisiones técnicas, políticas, académicas y por supuesto económicas, se haya involucrado a la Universidad Veracruzana (UV) y su facultad de ingeniería naval que no los dejará cometer una barbaridad, pues es de lo mejorcito que hay en América Latina en diseño de buques, plataformas marinas y otros artefactos flotantes; pero que, por desgracia, como ha sucedido con otros expertos  de la olvidada Marina Mercante mexicana, laboran en el extranjero; en lugares como Brasil, Noruega Estados Unidos y Argentina que aprovechan su talento. Y para muestra quizá hoy uno de sus egresados más visibles sea el panameño Arsenio Rodríguez quien encabeza la Organización Marítima Internacional (OMI) como secretario general.

Talento hay de sobra en México para construir barcos: Instituto Panamericano de Ingeniería naval 

Sin embargo, para ir más allá, busqué a la maestra Oguivar Olidel A. Vite, quien preside el capitulo México del Instituto Panamericano de Ingeniería Naval, a quien entrevisté sobre el estado que guarda esta actividad en nuestra lacerada Patria y la posibilidad de que este buque escuela—en dado el caso se pudiese construir en México y me comenta: los ingenieros navales mexicanos existimos y estamos preparando mas profesionales en este sector. México es un referente en Latinoamérica. En los años ochenta venían a formarse ingenieros de Perú, Panamá, Argentina, estudiaban en nuestra UV. Pienso, que el problema es cultural; que no confiamos en nosotros mismos. Los ingenieros navales tuvieron que salir de México porque aquí no hay oportunidades en el sector naval ¿cuándo vamos a tener una industria auxiliar si nosotros mismos no la generamos? Esta es una oportunidad de actualizar los astilleros, aunque digan que están obsoletos. Si no es ahora, cuándo. 

Al respecto el que escribe pregunta: Pero ¿cree usted que Talleres Navales del Golfo (TNG), que compró el que un día fue Astilleros Unidos de Veracruz lo podría construir, y los ingenieros mexicanos supervisar la construcción del buque Náuticas México II?

Aguivar señala que TNG es propiedad de la empresa china Hutchison Ports y que ellos solo están interesados en la reparación naval no en la construcción y me dice: Hace años tuve comunicación con un colega que había enviado a TNG la construcción de buques pesqueros. La respuesta fue que no era de su interés y finalmente esos buques se construyeron en China. Recuerde usted cuando se renovó la flota petrolera y se mandó a construir a España un flotel (barco hotel para Pemex) para darle empleo a los españoles y nos dejaron aquí los remolcadores y dijeron que ningún astillero mexicano podía porque estaban obsoletos ¿Cuándo entonces es el momento de construir barcos?  

Maestros de la UMPM: tenemos dos años sin computadoras ni materiales actualizados 

Para medir el clima interno que priva en torno a este proyecto y verificar el orden de prioridades dentro de la educación marítima de México, me di también a la tarea de platicar con algunos profesores que por razones obvias omito nombres. Uno me dijo muy molesto:  » Cómo es posible si tenemos dos años que no se paga la licencia de Videotel, la empresa que nos permitía impartir cursos con material actualizado que se obtenía de manera virtual. Tenemos dos años que estamos trabajando con equipos de cómputo propios porque no compran ni rentan; ¿qué más quieren? Sobrevivimos con salarios de miseria según porque la Secretaría de Hacienda no autoriza un aumento ¡Ah! Pero si van a autorizar 150 millones de dólares para un nuevo buque escuela. Todos los que están ejerciendo su cargo burocrático y representativo se sustentan sobre el mismo denominador común de aferrarse al hueso de su escritorio y no bajarse de sus altares y egos para tocar con las manos el territorio de cada Campus y darse cuenta como estamos trabajando, si es que se podrían llamar así. Cada nuevo rey impuesto no democráticamente aplica unilateralmente la administración por ocurrencias»     

¿Demanda en mundo marítimo por venir un nuevo buque escuela? 

Mire déjeme explicarle cual es el punto de contar con un nuevo buque escuela para la Marina Mercante. De entrada, la navegación marítima es una de esas artes que se sube por momentos en la nave de la ciencia para abarcar las habilidades y competencias que un marino mercante debe llevar consigo cuando zarpa hacia la aventura marítima. Si lo quiere ver usted por el lado práctico, es una combinación de dos visiones que deben ser equilibradas, estudiando disciplinas científicas como la geografíameteorologíahidrografíaastrometría, y la ingeniería marítima y por supuesto la legislación que se basa en convenios y tratados internacionales; pero también desarrollando en el personal habilidad, intuición y experienciaen los usos y costumbres del mar aspectos que no siempre pueden medirse con exactitud. 

Sin embargo, un elemento clave en la formación marítima es el desarrollo del carácter. La toma de decisiones en condiciones variables, como el manejo en el mar bajo circunstancias adversas, la interpretación de señales o el liderazgo de la tripulación, constituyen un verdadero arte.De ahí que en las universidades marítimas se demanden dos tipos de profesores:por un lado, los académicos, con grados de maestría o doctorado, encargados de fortalecer el aspecto científico y tecnológico;y por otro, los profesionales de mar, capitanes o jefes de máquinas con amplia experiencia en los pocos buques mercantes mexicanos y en otros del mundo, quienes aportan la dimensión práctica.

A esta dualidad se le ha denominado la combinación entre habilidades duras y habilidades blandas. La coincidencia de ambas en un solo profesionista sería ideal, aunque poco frecuente. Basta observar a los directores de campus de la llamada UMPM, muchos de los cuales jamás se han parado frente a un grupo para impartir una clase.Brincan de una capitanía de puerto o de un cargo administrativo a una escuela náutica, como si la enseñanza de una ciencia o arte,  habitase el limbo de la burocracia.

El predominio de la clase política en la educación náutica

En la educación marítima mexicana ha predominado históricamente el confort de una clase política en el desempleo, eso sí, luciendo galones, barras y ahora también medallas —una nueva modalidad—, relegando a un segundo plano la verdadera capacidad académica. Y es que  la formación marítima esta regulada por normas obligatorias que demandan perfiles especificos en los maestros e instructores de los diversos cursos.  De ahí que la gente de mar pasa por dos periodos de formación pues estas competencias vienen ya establecidas en un  obsoleto convenio (OMI) llamado de Formación, Titulacion y Guardia para la gente de mar (STCW) cuya versión data de 2010 actualmente la Organización Marítima Internacional apenas tiene en revisión. Se supone que a partir de 2026 habrán de cumplirse con nuevas normas. Sobre todo que ya estan en marcha proyectos como los buques sin tripulación y los buques movidos por energía nuclear.

Sepa usted que México es de los pocos países  en America Latina que se han dado el lujo de comprar un buque escuela dado; otros han optado por cumplir ese requisito mediante buques mercantes en servicio o utilizando Simuladores (en parte, si la autoridad los aprueba como equivalentes para ciertas competencias). Así lo dice la Ley de navegación mexicana en su articulo 31 (LNCM)  En este contexto no sé que tan prudente sea una inversión de esta naturalezsa tan cuantiosa sobretodo que hay carencias extremas en las escuelas. ¿No sería mejor idea consolidar una poderosa área de investigación y desarrollo tecnológico marítimo para potenciar las litorales  

Art. 31 LNCM 

La Educación Náutica, es de interés público, por lo que la Secretaría organizará e impartirá directamente la formación y capacitación del personal de la Marina Mercante, con planes y programas de estudios registrados ante la Secretaría de Educación Pública, deberá contar con un buque escuela con la tecnología didáctica necesaria y actualizada para el cumplimiento de sus objetivos.

Ahora bien,  supongamos por un momento que el dichoso buque escuela se construyera sobre viento y marea para dar rienda suelta a las veledidades de estos señores. ¿no cree que sería un buen momento para reactivar la construcción naval en México; de que todo ese talento sirva al país, sobre todo que existe la idea de la presidenta Claudia Sheinbaun de dar contenido nacional a nuestra economía. Astilleros existen, pero por desgracia el mayor  se encuentra en manos de los mayores constructores de buques y claro que no les van a hacer la competencia desde México. Y es que hay tentaciones: los chinos y coreanos   dan comisiones entre 3 y 4%   del costo a quien les lleve un contrato. ¿Raro verdad? 

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